Un Minuto
 
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Tienes un minuto?  Necesito hablarte.  Trataré de ser breve y precisa, sé lo ocupado que estás, más que todo seré sincera.

 

Me hubiera gustado dirigirme a tí en un parque, o al lado del mar, en cualquier lugar de hermosa naturaleza, más no puedo esperar, estoy un poco desesperada.  Nuestra charla debe ser aquí y ahora, tal vez en el lugar menos indicado.

 

Cómo habrás podido notar, en estos tiempos en que vivimos marchamos todos muy acelerados, andamos como locos; la vida se ha convertido en una carrera con demasiados obstáculos, sobra el egoísmo, la injusticia, la intolerancia, la falta de amor.

 

Cuando tú me trajiste al mundo vine llena de ilusiones, dispuesta a querer y hacer felíz a todos aquellos con quienes tuviera la dicha de compartir experiencias y vivencias; lista para luchar por hacer realidad mi sueño de algún día ser la portadora de un mensaje de luz y de esperanza a través de historias y de imágenes. 

 

Quería recorrer el mundo entero, conocer todas las culturas,  empaparme de las aguas de todos los continentes, ser un poquito de todas partes, una ciudadana del mundo consciente del dolor y la alegría universal, testigo de bellezas, injusticias, y ternuras.

 

Quería tener una familia sana y unida, un compañero de vida comprensivo y tolerante, de buen caracter; hijos nobles y alegres.  Quería lo que todos queremos. 

 

Me hiciste muy sensible, tal vez demasiado; el radar se fué a un extremo completo y aunque esto pareciera un desperfecto sé que es una bendición.  Por esa sensibilidad soy quien soy, por eso escribo y pinto, tal vez por eso mi cuerpo se enferma, el pobre no es más que un caparazón que no entiende de mis afanes, no practica el idioma de los sueños, aunque trata no puede ir a la par de mi espíritu. 

 

Las cosas no son como las quize, eso quería decirte.

 

He tenido la fortuna de conocer lugares, más no he recorrido el mundo.

 

Mi compañero de vida, mis hijos, la familia, los amigos: a pesar de quererlos tanto, muchas veces no entiendo sus formas de actuar.

 

He luchado siempre.  Nunca he dejado de trabajar por mis sueños más han pasado treinta años, una vida, y aún mi trabajo no es reconocido, es inexistente para los demás.

 

Sí, ya sé, se ha pasado mi minuto.  Discúlpanme, fuí sincera al decirte que trataría de ser breve, pero es que llevo mucho por dentro.

 

La vida mía no es la vida que esperé.

 

Hoy, por lo menos, lo veo así …

 

Tu me has visto, me has escuchado, me conoces mejor que nadie.  Sabes que hablo con el corazón cuando te digo que he puesto todo mi esfuerzo, mi amor e ilusión por hacer de mi vida y la de quienes me rodean algo grande y hermoso.

 

Necesito que me ayudes.

 

Olvidémonos de recorrer el mundo.

 

Dejemos a un lado mi sueño de ser escritora.

 

Concentrémonos en una sola cosa: mi familia.

 

Necesito un compañero de vida que me quiera y se entregue como yo a él, total y completamente; que ría y disfrute de la vida porque la vida es simple y llanamente un ejercicio de voluntad propia por hallarse bien con uno mismo.

 

Necesito un par de hijos que aprecien lo que tienen y se valoren a si mismos, que disfruten de las cosas simples de la vida, que sean sinceros, luchadores, y porque no, también soñadores.

 

Mas que nada, necesito seguir creciendo, aprender, querer dar aún más cada día, amar más todavía.

 

Eso quiero.  Podrás ayudarme? 

 

Gracias, por este minuto extendido y por todo lo que tengo.  Ya me siento mejor después de haber compartido contigo mis pensamientos.

Hoy estoy muy sentimental …  TE QUIERO MUCHO, MI DIOS.


 
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